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Deshidratación, el equilibrio de los líquidos

Por Ramón Sánchez-Ocaña

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Cuando no hay una reposición de líquidos y el organismo necesita agua, la extrae de donde puede. Y solo hay un lugar posible: la que esta en el interior de las células. Un ejemplo clásico de este problema lo encontramos en un excesivo consumo de sal o en un exceso de bebida de agua de mar (como en el caso de los náufragos). Y es que el riñón, para eliminar la sal, necesita disolverla en agua y expulsarla en forma de orina.

El organismo sólo tiene ese mecanismo para deshacerse de ese exceso. Por eso, cuando se come muy salado se tiene tanta sed. El riñón no puede expulsar la sal si la concentración es mayor de un 2 por 100. Por eso, para eliminarla reclama mas y mas agua. Y se tiene mucha sed. Mientras tanto, el organismo acude a su reserva, que no es otra que el agua de las células. Lo mismo ocurre si se bebe agua de mar.

La concentración es de 3,5 por 100, por lo que el riñón no puede eliminarla. Si no hay mas agua -y no debe haberla, puesto que se recurrió a beber la del mar- echa mano de la de las células. Y entonces es como si el organismo se exprimiera. Y claro, las células, sin agua, sufren. Entre esas células exprimidas están también las neuronas. Por eso aparecen trastornos psíquicos y dolor de cabeza y vértigos...

Si no se bebe, si hay pérdida de líquidos por vómitos o por diarrea o por un exceso de sudor, aparece un cuadro de deshidratación grave. Si la deshidratación se prolonga mas de una semana, además de cambiar el timbre de la voz, hay un envejecimiento prematuro -la piel se acartona y arruga- hay un adelgazamiento exagerado, y sobreviene la muerte.

El problema se agrava cuando además de agua se pierden sales fundamentales para el organismo. Porque como decíamos, un exceso de sudoración, unido a trastornos digestivos, como diarreas infantiles, o vómitos, pueden originar un cuadro muy serio porque se rompe el equilibrio entre el sodio y el potasio.

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La deshidratación adquiere especial relevancia en los niños y sobre todo durante el verano. Por un lado, una simple diarrea puede hacerle perder mucha agua. Y por otro, el calor puede acentuar la sudoración. Cuanto mas pequeño es el niño, más peligro de deshidratación hay, porque mas frágil es el equilibrio establecido.

Además debe saberse que en solo 12 o 14 horas, un niño pequeño puede tener síntomas de deshidratación. Basta que coincida un exceso de sudor, algún vómito y una diarrea .Y tenga en cuenta que es una urgencia medica. No pierda el tiempo y acuda a un centro sanitario.

Solo con que el cuerpo pierda un 1 por 100 de liquido aparece la sensación de sed. Si se pierde el 2 por 100 se reduce el rendimiento .

En circunstancias normales necesitamos entre litro y medio y dos litros de liquido al día. Si lo perdemos por actividad física o exceso de calor esa cantidad se puede elevar hasta los 6 litros.

En todo caso, la norma que debe seguirse es que todo líquido eliminado debe ser repuesto. Y no estaría de más que aumentáramos nuestra ingestión de agua a lo largo del día. Especialmente entre la gente mayor que, por distintas circunstancias no tienen casi nunca sensación de sed, aunque necesiten el agua.

Y algo en lo que no suele repararse: la bebida para hidratarse no debe contener nada de alcohol. Porque el alcohol inhibe la hormona antidiurética, de manera que acelerará la perdida de agua por la mayor producción de orina.

Feliç nadalRamón Sánchez-Ocaña. 

 

 

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