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Tirolina, piscina, escalada y el desarrollo de una app

Algunos campamentos de verano incorporan la vertiente tecnológica para acercar a los jóvenes interesados a un sector con gran potencial.

mSchools TechCamp 01

En Castellnou de Bages el calor aprieta fuerte. Unos ventiladores intentan dar aire fresco dentro de una sala repleta de jóvenes de entre 15 y 18 años que están escuchando atentos una lección práctica sobre programación de aplicaciones Android. De vez en cuando, alguno de ellos alza la voz para hacer algún comentario. Entre los bosques de pino, encina y roble de esta pequeña localidad catalana los ganadores de la segunda edición del mSchools App Awards están disfrutando de su premio: asistir a un campamento especializado en el desarrollo de aplicaciones, una opción para el verano que cada año gana más adeptos.     

Los campus tecnológicos se centran en diferentes materias: robótica, programación, diseño de videojuegos, diseño web... o una combinación de todos; y están por todo el mundo: en Estados Unidos, el Reino Unido, Finlandia y España.

Este año, se ha sumado a todos ellos el mSchools TechCamp, un campamento que pone el acento en la tecnología, de nueve días de duración e impulsado por la Mobile World Capital Barcelona. Arrancó el pasado fin de semana con los siete equipos ganadores del mSchools App Awards con el objetivo de acercar a los estudiantes al sector tecnológico profesional.

Jóvenes con potencial

El potencial de estos alumnos habla por sí sólo. Entre los premiados, se encuentran proyectos como una aplicación que recuerda a la gente mayor cuando tiene que tomar su medicación, una que permite crear una guía de actividades culturales personalizable y otra que ayuda a los alumnos a estudiar historia.

“Queremos animarles a que descubran si realmente les gusta esto porque sabemos que el sector tecnológico es un sector con mucho potencial”, asegura el director del programa mSchools, Albert Forn.

Desarrollar una app entre otras actividades

El campamento compagina la resolución de retos para el desarrollo de una aplicación móvil y sesiones magistrales con profesionales de empresas del sector con otras actividades lúdicas propias de cualquier campamento de verano, como la escalada, la piscina o la tirolina.

De este modo, los 23 alumnos que participan en el programa tienen que trabajar en una aplicación sobre seguridad vial que está en fase de desarrollo y con algunos fallos. “Representa que el equipo técnico de la app está de vacaciones, así que ahora somos nosotros los que tenemos que acabar la aplicación", comenta Ioana Cenan de 16 años y alumna del Instituto Josep Vallverdú.

Las sesiones con profesionales del mundo tecnológico tocan temáticas como la seguridad en la red, el marketing digital o la robótica. “Lo importante es que ellos vean de cerca cómo es estar metidos en un proceso empresarial de creación de un producto”, destaca Forn. La estudiante Aina Lloret, del Instituto Ernest Lluch, lo explica así: “Por la mañana hacemos una parte teórica y por la tarde una parte práctica y entre las dos nos enseñan como es el mundo profesional del futuro”.

Todos ellos tienen claro, aunque sus vocaciones sean diversas, que el sector tecnológico es hoy cada vez más importante.

LA VANGUARDIA

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