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Adolescentes sobreexpuestos en Facebook

Biografias no autorizadas LA VNGUARDIA

Los expertos alertan de los riesgos que comporta la tendencia a exhibir imágenes de los hijos en las redes sociales: las fotos son para siempre.

NORA RODRÍGUEZ, PEDAGOGA “Los chicos han de armar su propia identidad, no puede venir dada de fuera”

RAMONARNO, ABOGADO “Cualquier imagen puede ser utilizada por otros y arruinar una vida”

J.RUBIETO, PSICÓLOGO “No hay que ser alarmista, pero se necesita una parte opaca para convivir”

La Vanguardia - CRISTINA SEN

Sin caer en alarmismos, expertos consultados por La Vanguardia alertan del riesgo que corren los padres que sobreexponen a sus hijos en redes sociales como Facebook. Por un lado, no siempre se tiene en cuenta que las fotos que se cuelgan en internet ya son imposibles de borrar. Por otro, los especialistas alertan de que son los jóvenes quienes tienen que configurar su propia identidad digital, sin sufrir interferencias por parte de los padres. Los hijos heredan una genética, se intenta darles una buena educación y, esto es nuevo, muchos de los niños de hoy en día se van a encontrar en unos años con una biografía digital construida por sus padres. La costumbre cada día más extendida de colgar fotos –en este caso de los pequeños– en las redes sociales ya tiene nombre: el oversharenting (padres que sobrecomparten). Y el mismo nombre invita a la reflexión crítica, a plantearse dónde se debe poner la frontera a la hora de enseñar en el mundo digital el álbum familiar.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que hoy en día lo que aparece en internet es inmortal, recuerda Ramon Arno, abogado de la Familia Digital. No desaparece nunca, puede estar al alcance de todos, y depende de lo que se cuelgue, un chaval puede encontrarse al cabo de unos años con un libro abierto sobre su vida, que además él no ha elegido relatar.

Ellos son nativos digitales, la sociedad adulta está pendiente y “preocupada” por el uso que hacen de las redes sociales, pero ha llegado el momento de fijarse en qué hacen los mayores en estas redes sociales. La construcción de la identidad de un niño, de un adolescente es compleja, señala pedagoga Nora Rodríguez, hoy –sobre todo los adolescentes– se socializan en el mundo real y en el virtual. Y en este proceso de construcción no es bueno que exista ya toda una biografía digital hecha. Los chicos deben armar su identidad en función de lo que cada uno cree, de lo que uno quiere asumir, no en algo dado desde fuera.

Está claro de que todo depende de qué se comparte en las redes, pero el debate está servido. Para empezar, los expertos recuerdan que uno no debe hacer en internet lo que no haría en la vida “real”. “Alguien pararía por la calle a un extraño para enseñarle según que fotos de sus hijos?”, se preguntan en voz alta. Se trata así de actuar con una cierta prudencia –ver información adjunta– pero entendiendo el cambio de escenarios: antes el público de las actividades de los hijos –recogidas en fotografías de papel– era la familia, ahora puede ser todo el mundo sin que uno se dé cuenta. Antes la privacidad podía empezar cuando se cerraban las puertas de casa, hoy hay puertas abiertas dentro.

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La pedagoga Nora Rodríguez desgrana las claves de la educación en la era digital

Los padres han de dudar de esta imposición generalizada de que la sociedad debe ser transparente y de que todo se debe compartir, señala Nora Rodríguez, porque están implicando a los hijos sin que ellos hayan dicho nada. Esta transparencia supone estar sometido a la mirada del otro, y hay que pensar también en la mirada que tendrán los hijos cuando se vean en un futuro.

Adultos y jóvenes navegan en un mundo en el que el concepto de intimidad ha cambiado. Se habla de extimidad, o de intimidad expuesta, donde el hecho de ser mirados cobra valor. A veces, señala el psicólogo José Ramón Ubierto, ,hay que dejar cosas veladas porque el pudor tiene una función psicológica. Hay gente que no soportaría la desnudez del otro y ocultar permite también vivir. “Ni nosotros mismos sabemos porqué hacemos algunas cosas –comenta– el sujeto tiene unas partes opacas y esta es una condición para la convivencia”.

Ubieto es más relativista a la hora de analizar qué puede pasar, cómo influirán estas biografías digitales que igual se encuentran los niños de hoy en día. En primer lugar porque considera que muchas cosas son efímeras. Facebook puede caer en desuso, la sobreexposición de la intimidad puede dar lugar a una tendencia contraria y, en cualquier caso, recuerda que todas las novedades y las incógnitas que generan sobre el futuro dan lugar a un cierto alarmismo.

Pero el término oversharenting que se acuñó en un artículo en The Wall Street Journal responde a una pregunta lógica. Si se advierte a los niños sobre las consecuencias de colgar según qué en las redes sociales, bueno es plantearse qué hacen los padres, aunque lo hagan con buena voluntad. No sólo se trata de pensar en los usos delictivos que alguien puede hacer de una fotografía, sino de la vida cotidiana. Cualquier imagen, señala el abogado Arno, puede ser utilizada por terceros y acabar arruinando su vida por cosas que ahora se comparten sin pensar. “Nosotros no tuvimos esta vida expuesta y hay que pensar también que quizás lo que nos parece inocuo para ellos puede ser molesto”, recalca.

No se puede predecir lo que sucederá con la privacidad de nuestros hijos porque es la primera generación que crece expuesta a las redes sociales. Pero hay que tener en cuenta que estas no se han creado para proteger su identidad. Si los adultos ya han hecho algún mea culpa por haber llegado tarde a explicar cómo evitar riesgos en internet, también es el momento de pensar en cómo afectan los usos de los mayores.

El crecimiento, la maduración de los niños no es lineal, no es siempre un movimiento constante hacia adelante, una secuencia fotográfica. Para avanzar, se puede necesitar dar uno hacia atrás,

señala Rodríguez, y en estas etapas hay momento de apego a los padres y de desapego. Hay que preguntarse, por ejemplo, si una chica tímida quiere tener su vida expuesta o si preferiría elegir ella cómo sale retratada, escoger los escenarios en los que sale retratada, en los que es más competitiva. Por citar un ejemplo light y sin entrar en eventuales casos de burla, manipulación de las imágenes, bullying o acoso.

Hay que evitar confundir, aunque a veces sea difícil, al hijo como uno mismo, proyectarse en él. Si esto ha pasado siempre y es lógico que requiera un esfuerzo de reflexión por parte de los padres, hoy sucede en una sociedad en la que según plasma la antro póloga Paula Sibila en La intimidad como espectáculo prima la “exhibición pública del yo”, en la que dar valor a algo significa mostrarlo. Si bien esto permite ser creativo también supone, explica, una necesidad de construirse en base a la mirada del otro excluyendo la posibilidad “de refugiarse en uno mismo”. Con las consecuencias que puede tener.

¿Veremos a los hijos borrando la huella digital que los padres han dejado? Hoy no se sabe. Pero al igual que en la vida sin redes sociales cada uno tiene derecho a construirse su propia identidad, los niños de hoy en día también deben hacerlo como siempre en casa, en la escuela, en la calle y en el mundo virtual. Es un terreno nuevo, sobre todo al plantearse su repercusión a futuro. Pero siempre hay que recordar que la intimidad nos cobija.

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Allison Chang, anuncio y foto en Flinckr

Historias de enredos

¡OH, ESTOY EN UN ANUNCIO! Allison Chang, de Texas, se encontró con 15 años que protagonizaba un anuncio de Virgin Mobile, en el que aparecía como una amiga que “borrar”. Su foto la había colgado en Flickr su consejera en la iglesia.

UNA CARA INDISCRECIÓN Patrick Snay ganó una demanda a su empresa, obligada a pagarle 80.000 dólares. En el acuerdo final se le reclamaba confidencialidad. Su hija colgó la noticia en Facebook: sin confidencialidad, adiós a los dólares.

NORUEGA TOMA CARTAS Un anuncio de la autoridad de protección de datos recuerda la privacidad de los álbumes familiares para avisar a los jóvenes de que lo que cuelgan estará expuesto siempre y para todos.

La cadena de amigos

Aunque se utilicen perfiles privados a la hora de publicar las fotos, los expertos avisan de que hay que tener en cuenta que a él tienen acceso todas las personas agregadas a una determinada red social, y si esta es amplia es difícil controlar el uso que se puede hacer de ellas. No se trata, en principio, de sospechar de una utilización con mala fe, simplemente de ser consciente de que en un determinado momento ya no se tienen las riendas de una información privada. No es cuestión tampoco de crear alarmismos –los mundos nuevos implican normas nuevas–, pero sí de pensar en las consecuencias de lo que se hace. Por ello, se pone el acento en que a veces ni los amigos ni las relaciones siempre perduran. Los casos de divorcio, por ejemplo, y especialmente cuando hay enfrentamiento por la custodia de los hijos, pueden llevar a cuestionar determinados usos en las redes sociales.

En la red, como en la calle

Ante cualquier duda, lo razonable es actuar en internet de la misma forma que fuera en la calle.

Todo aquello que se sube a internet deja de estar bajo nuestro control Los menores también tienen derecho a que sus datos estén protegidos.

En condiciones normales, toda nuestra actividad en internet deja un rastro que puede seguirse a lo largo de los años. Los motores de búsqueda y las redes sociales son especialistas en encontrar datos sobre las personas. Nuestra reputación on line no es coyuntural, sino acumulativa. Crece con el tiempo y, cuanto más nos expongamos, más información sobre nosotros dejaremos al alcance de todo el mundo. Literalmente.

La exposición de los menores de edad en las redes es uno de los aspectos que más preocupan a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). Su director, José Luis Rodríguez Álvarez, recuerda que “los menores también tienen derecho a la protección de datos, y los padres o tutores tienen la responsabilidad de protegerlo”. La normativa española establece que “no se pueden tratar datos de menores de 14 años salvo cuando se tenga el consentimiento de padres o tutores”.

Una reflexión importante a la hora de decidir lo que se publica en internet es preguntarse si todo el mundo debería conocer esa información. En segundo lugar, siempre hay que tener presente que lo que hoy nos hace gracia ver en una pantalla puede que no nos guste verlo dentro de unos años o en contextos que ahora ni imaginamos.

Rodríguez Álvarez apunta, en ese sentido, que “los padres deben ser especialmente cuidadosos ya que, al tratarse de información en formato digital, es muy sencillo copiarla y replicarla de forma ilimitada”.

La recomendación más básica del responsable de la AEPD es “sentido común”. “Si un padre o madre no iría entregando a desconocidos fotografías con el nombre de su hijo y desvelando otros detalles sobre su vida –observa–, no parece lógico que sí lo haga en determinados servicios de internet”.

Tanto las personas más inclinadas a publicar mucho en las redes sociales como las que son más reticentes deberían revisar la configuración de privacidad que les ofrecen esas plataformas. En caso contrario, si se aceptan las opciones que se presentan por defecto, es posible que se mantenga el perfil abierto a todo el mundo y la información disponible de forma universal, lo que incluye a los principales buscadores de internet, como Google o Bing.

Rodríguez Álvarez cree necesario “encontrar fórmulas para compatibilizar los grandes beneficios de los avances tecnológicos con la protección de los derechos fundamentales de las personas en general y con la protección de los derechos de los menores en particular”.

En esa línea, las principales actuaciones de la autoridad de protección de datos se dirigen a actuaciones “de concienciación y de sensibilización, entre las que debe ocupar un lugar destacado la formación”.

El Centro de Seguridad en internet para España del Safer Internet Programme de la Comisión Europea: Protégeles y el Centre de Seguretat de la Informació de Catalunya (Cesicat), organizaron en febrero pasado un congreso sobre jóvenes y red durante el día de internet segura, que se celebra en 70 países.

En la web Centrointernetsegura.es puede encontrarse mucha información útil relativa a los datos de los menores que se publican en internet. La web ofrece cinco consejos muy básicos al respecto: piensa antes de publicar (lo que llega a la red permanece ahí); protege tu privacidad y la de los demás (una vez publicado, se pierde el control de esos datos y se podría herir a personas), práctica el egosurfing (busca tu nombre en Google y comprueba la información que aparece sobre ti); cierra la sesión de tus cuentas después de utilizarlas y utiliza al menos dos cuentas de correo electrónico, una para relacionarte con amigos y conocidos y otra que sirva de referencia para registrarse en servicios on line y páginas web.

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